¿Quiénes son los niños, niñas y jóvenes llamados del Tercer Milenio?
Son niños, niñas y jóvenes (y en menor grado personas adultas) que presentan talentos innatos excepcionales de mayor percepción y sensibilidad en ámbitos fisiológicos, afectivos, emocionales, éticos, conductuales, cognitivos, sociales, psíquicos y espirituales. |
Los pediatras mencionan que los niños de hoy tienen un metabolismo diferente e incluso comentan procesos inmunológicos nuevos. Los médicos obstetras se asombran del nivel de alerta que tienen los bebés al nacer: “Nacen con los ojos bien abiertos, reporta un médico obstetra boliviano, el Dr. Gonzalo Córdova, miran todo ¡me miran a mí! Como cuestionándome. También tienen un contacto visual muy fuerte con su mamá desde los primeros instantes de vida. Algunas madres reportan contactos telepáticos con ellos/as, incluso antes de nacer. ¡Estamos asombrados! ¡Parece que somos testigos de un salto evolutivo de la humanidad!”. (Dr. Córdova, 2005).
Hace un par de décadas, el mundo entero ha estado presenciando la llegada de oleajes de niños y niñas cuyas características son muy diferentes a las de las generaciones anteriores. China, por ejemplo, ha registrado desde 1970 un aumento significativo de niños y niñas con tendencias psíquicas muy marcadas, relatadas en las obras de Paul Dong y Thomas Raffill, y reportadas también por el Presidente del Instituto de Creática en Venezuela, el doctor Natalio Domínguez.
Obviamente eran previsibles cambios rápidos en la generación entrante: ya sea por el alto nivel de estímulos que los niños y niñas reciben constantemente, desde el periodo pre-natal incluso, debido al bombardeo de los medios de comunicación y a los avances cada vez más acelerados de la tecnología de punta. Mas, lo que llama especialmente la atención, es la extrema velocidad de los cambios y la naturaleza de los mismos. Es decir que las características de los niños y niñas de hoy.
No son solamente sus altas capacidades cognitivas sino también su amplia percepción en todos los ámbitos, su agudo nivel de empatía y su sorprendente apertura psíquica espiritual, especialmente a muy temprana edad.
Esas cualidades, acotan los antropólogos y sociólogos (Abad, 2004: cp.), se manifiestan con tal rapidez generacional que rebasan a menudo la capacidad de “educar” de los mismos padres o docentes, lo que explica la aguda crisis del sistema educativo actual y en menor grado de la salud.
El Doctor Natalio Domínguez Rivera, promotor del sistema educativo llamado Creática, en Venezuela, se dio cuenta que cambios trascendentales estaban ocurriendo desde hace más de un par de décadas:
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Algunos niños destacaban por su limpieza mental, su aceleración vital, su madurez temprana en el campo ‘ideativo', aunque no en las faenas escolares; su capacidad crítica un tanto cáustica y mordaz, su descontento con el sistema educativo, su fácil manejo de los instrumentos electrónicos y, sobre todo, una visión distinta de la vida y un rechazo a las tareas rutinarias. Niños que estaban apareciendo con una personalidad muy definida, sin posibilidad de diagnóstico porque cada uno era diferente, y a los cuales no se podía aplicar el clásico C.I. (Coeficiente Intelectual), no porque fueran más inteligentes, sino porque ellos estaban en otra onda.
Nunca habían aparecido tantas y tales excepciones juntas en la historia de la psicología; durante siete años se trabajó, aislando primero el problema y buscando después una forma de aliviar la situación de estos ‘niños precoces', como los denominábamos. El equipo empezó a sospechar en un principio que eran niños excepcionales que en la lotería de la naturaleza habían sido premiados. Nos resistíamos a aceptar su normalidad. Buscábamos clínicamente síntomas y detalles de anormalidad. Hoy estamos convencidos de que es a ellos quienes hay que mirar y de quienes hay que esperar, porque son los que van a configurar las sociedades del futuro, para un mundo más humano. (Domíngez, 2004). |
¿Un nuevo ser humano está emergiendo?
Los niños, niñas y jóvenes del Tercer Milenio muchas veces nacen con dones ya activados, no latentes como en los adultos de la generación anterior.
Este proceso llama especialmente la atención por cuatro razones:
- El hecho de observar dichos cambios en todo el planeta, en todos los sectores socio-económicos y culturales.
- El aumento cuantitativo y acelerado del número de niños y niñas pequeños con estas características.
- La rapidez cualitativa de cambios intrínsecos, especialmente de índole psíquico y espiritual, dentro de los mismos niños, niñas y jóvenes; e incluso adultos.
- Las extraordinarias consecuencias a futuro.
Algunos de ellos pueden ser niños o niñas superdotados, con un coeficiente intelectual elevado, pero no siempre. Donde se destacan más, es por su brillantez y su madurez psicológica y espiritual así como su alto Coeficiente de Inteligencia Emocional (CE).
A veces sus características son erróneamente confundidas con Desórdenes de Déficit de Atención e Hiperactividad. Muy a menudo se los etiqueta como “niños problema” que presentan supuestas dificultades de aprendizaje, en general por ser inquietos, veloces y aburrirse fácilmente, sobre todo si la materia estudiada les es presentada de una manera poco interesante y monótona.
Apertura de conciencia
El Doctor Abad Merchán, Director Regional de Programas Culturales del Museo del Banco Central del Ecuador, antropólogo y sociólogo, resaltó que estamos viviendo un momento único y muy especial en términos de aceleración evolutiva de la Humanidad. Declaró en una conferencia en el año 2004:
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Hay que reconocer que la presencia de los nuevos niños, llamados talentosos u otros, representa el símbolo en vida de un cambio trascendental de la humanidad actual, sólo comparable con los grandes hitos históricos de adaptación a lo largo del llamado ascenso del Ser humano, tales como el fuego, la agricultura o la revolución industrial. Pero el cambio actual no incluye solamente el mundo físico y externo, sino principalmente interno, a través de la modificación de la Conciencia.
Algo similar sucedió cuando el ser humano bajó de los árboles y miró al cielo, y se extasió a través del uso del símbolo, que permitió el proceso de la humanización; ahora lo que está sucediendo con la especie humana es algo de esta magnitud e importancia: una nueva revolución de la Conciencia. La humanidad, en su momento, descubrió el fuego, el Homo erectus, mientras los protagonistas de hoy en día están redescubriendo la llama interior; por ello, los grandes cambios afectan a todos quienes son puentes conscientes hacia el reencuentro con ‘la Unidad ', y que con un poco más de percepción, vemos que las generaciones entrantes son los nuevos conductores hacia horizontes insospechados.
Desde el punto de vista sociológico, este siglo es visto como un espacio de tiempo con una aceleración de la historia de la humanidad. Somos testigos y protagonistas de grandes cambios socio-antropológicos y sobre todo emocionales-espirituales. El cambio del corazón puede ser más rápido que cualquier otro, ya que se trata de expansión de Conciencia.
No existe otra opción de cambio, ahora, que esta. El cambio va a ser espiritual, empezando por la transformación personal de cada uno. Lo que hubiera tomado muchos siglos, con esta aceleración histórica y con el aparecimiento de estos nuevos niños, altamente empáticos y talentosos, lo vamos a presenciar en tan sólo un par de décadas”. |
¿Cuál es el papel que debemos asumir en el proceso del despertar de la Conciencia?
Nuestro papel es promover el cambio individual para alcanzar el cambio global, es decir, ser ‘concientes de la Conciencia'. En nuestros hijos/as podremos ver el reflejo de la síntesis de millones de años de evolución del ser humano, de la historia del Universo. El cosmos se ha condensado en el microcosmos que es el ser humano, y los talentos de la niñez son la joya de la corona de este Universo. (Merchan, 2004).
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