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Pedagooogia 3000 fácil
13 pasos sencillos para ser madre, padre y profesor en el tercer milenio…
Paso 4 - ¡Importante! Entiendo mis propios cambios
Me entiendo a mi mismo y acepto cambiar.
Los científicos demostraron que la frecuencia natural de la tierra era de 7.8 hertzios. Se llaman ondas Schumann y han permanecido estables por miles de años. Afirman que esta frecuencia influye directamente, a través del hipotálamo, a todos los mamíferos, seres humanos, ballenas y delfines. Informes recientes establecen ahora que la frecuencia Schumann alcanzó valores de hasta 11 hertzios en 2003 y sigue aumentando con picos a 13 hertzios e incluso a 15 hertzios, lo que implica grandes cambios electromagnéticos y también cambios acelerados en nuestras células, en nuestro sistema nervioso central y hasta en nuestro ADN (W. O. Schumman, 1952, Konig, 1954, Balser y Wagner, 1960, Hans Volland, Davis Campbell, Gregg Braden, 2000).
Estos rápidos cambios energéticos se pueden traducir en el ser humano en frustración, inestabilidad y saltos repentinos de humor. A nivel físico, pueden aparecer síntomas como desórdenes nerviosos, desequilibrios emocionales, mareos, dolores de cabeza, cambios en el hábito del sueño, así como varios tipos de fiebres atípicas. A nivel cerebral, se pueden producir desequilibrios en el sistema de ondas cerebrales, mientras empieza a producirse un reajuste a la nueva energía.
Recomendamos a los adultos, sobre todo a los padres y docentes, por su interacción diaria con los niños que ya están sintonizados con esta frecuencia, que estén muy atentos a los extremos emocionales, que se tranquilicen y que hagan ejercicios físicos para equilibrarse. Algunos consejos prácticos:
- Organizar y simplificar nuestra vida para manejar mejor las oscilaciones entre periodos de gran fatiga y periodos de elevada energía.
- Comer de forma saludable y beber mucha agua pura para desintoxicarnos.
- Para combatir la tendencia a la desconcentración y al estrés, hacer ejercicios de arraigo o enraizamiento (ver el cuadro de secretos de las 8SSSSSSSS al final de este libro).
- Interactuar con los cuatro elementos, y especialmente con los elementos tierra y agua.
- Ayudarnos con música tranquila y de ser necesario, recurrir a terapia neuro-muscular, terapia sacro-craneal, remedios homeopáticos, terapias con gemas, esencias florales u otros procesos terapéuticos alternativos de nuestro agrado.
- Organizar “grupos de estudio” para docentes, padres, futuros padres, abuelos (los nietos y bisnietos tienen en general una relación muy estrecha con sus abuelos); donde puedan recibir información sobre los niños, niñas y jóvenes de hoy, compartir herramientas prácticas, expresar sus retos personales y a la vez mejorar su propio desarrollo interior y personal.
- Hacer alineaciones energéticas o meditaciones regularmente; es importante para re-equilibrarse.
- Aprender algunas técnicas antiestrés y de respiración conciente.
- Expresarse libremente -pero sin ira, con madurez y cariño- para no somatizar las emociones reprimidas en el cuerpo físico.
Los adultos también tenemos las mismas facultades que los niños de hoy, pero en estado latente. Sólo se trata de despertar nuestros talentos, ocultos en nuestro ADN.

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