#42
Serie 2
Octubre 2011

La e-revista para los precursores de la nueva educación.
Dedicamos este trabajo a todos los niños/as del mundo y a los por venir.

 

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Noemí y le equipo de Pedagooogia 3000
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Moderadora:
Mónica Betancur y
Noemi Paymal
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Edición:
Dayme Paymal
Diseño:
Sergio Silvestre L.

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Los Sonidos Ancestrales:
El Origen como Experiencia Sanadora

Agradecemos a María Fernanda Rodríguez de Buenos Aries Argentina, por compartir tan interesante artículo y, a través de él, ayudarnos a reconectar con nuestro sonido creador, con nuestro sonido primigenio!!!

Hablar de sonidos
es remontarse al origen del Universo,
a los comienzos de la vida.

El Big Bang -“gran estallido”- es el momento en el cual de la nada, emerge toda la materia, es decir, el origen de todo lo que existe. Una partícula infinitamente pequeña, un punto de densidad infinita explota, expandiéndose en todas las direcciones y las partículas que se desprenden se alejan muy rápidamente unas de otras. El origen, el comienzo del lugar que habitamos. Muchos científicos hoy sostienen que no se trató de una gran explosión como se pensó durante mucho tiempo, sino de una muy pequeña, ya que la materia era infinitamente pequeña, una singularidad. Tal vez un sonido sutil se expandió por el espacio que entonces comenzó a existir como tal. Hoy nos llega aún ese sonido e impacta a cada célula de nuestro cuerpo físico.

Paymal (2010) nos dice que todo es vibración, cada impulso inicia una corriente de vibración denominado sonido y todo se desenvuelve dentro de una escala de octavas. Los cuerpos, los planetas y los seres vivos emiten vibraciones. El cuerpo físico o planetario vibra con las siete notas de la escala musical y es posible elevar la tasa de vibraciones para pasarla a una octava musical superior (Meyer et al. 2003; Paymal 2010).

Los cuerpos, los planetas y los seres vivos emiten vibraciones. El cuerpo físico o planetario vibra con las siete notas de la escala musical y es posible elevar la tasa de vibraciones para pasarla a una octava musical superior (Meyer et al. 2003; Paymal 2010).

El Universo es sonido y movimiento, los planetas giran en el espacio creando una “sinfonía cósmica”, tal como la denomina Harris (2000 en Meyer et al. 2003). En la Tierra no hay vida sin movimiento, nuestro cuerpo late constantemente con un ritmo que le es propio y que el corazón expresa, cada organismo vibra, cada célula toma y da, cada molécula y cada átomo, cuyos electrones giran sin cesar, producen un sonido singular.

¿Es posible escuchar el primer sonido sutil del que hablábamos?… Me animo a decir que si. De un modo u otro los seres vivos perciben su vibración contenida en el espacio, cada célula tiene guardado en su memoria el sonido original. Y es así que cuando “escucha” una música similar, la reconoce y la recibe. Como una canción de cuna, penetra muy suavemente cuidando y sanando a cada una de esas células o como un estallido las despierta de un sueño profundo. El poder sanador del sonido fue estudiado por varios investigadores (Gardner 1990; Andrews 1992; Pearsall 1998; Sales 2000; Gerber, R. 2001; Meyer et al. 2003, entre otros).

Wosien (1996) considera que la psique humana, como fuente de los fenómenos religiosos y culturales, guarda el conocimiento adquirido por el hombre antes de que aparezca la conciencia de si mismo. Si el hombre desea recuperar su integridad, intenta comprender las imágenes adormecidas en su psique. Estas imágenes, desprovistas aún de la propia conciencia, son esa matriz primordial que Jung (2002) denomina arquetipos.

Entremos entonces en el recuerdo de las imágenes sonoras del origen, del nacimiento del Universo y del mundo que habitamos. Los sonidos ancestrales y sagrados  nos ayudan a expandir la conciencia para que vibre en una octava musical superior. El gong, los cuencos tibetanos, los cuencos de cuarzo, entre otros, reproducen con fidelidad estos sonidos sanadores que impactan y estimulan a nuestras células.

Según Yogi Bhajan (1929-2004), maestro de Kundalini yoga, “El gong es el sonido de la creación misma. Quien toca el gong toca el universo, de allí salió toda la música, todos los sonidos y las palabras”. El descubrimiento del gong coincide con la Edad de Bronce -6000 años AP (antes del presente)- en Asia menor. Fue utilizado en Oriente por muchos gurús como instrumento de “iniciación” espiritual y en general en meditación yoga, mientras que en Occidente formó y forma parte de orquestas. Y aquí quiero citar a Don Conreaux, músico, compositor, terapeuta del sonido y gong-master norteamericano, “el hombre que hace que el gong dance” como muchos afirman, quien imparte sus enseñanzas alrededor del mundo. En 1976 comienza a enseñar lo que denomina danza del gong, yoga - gong, baños de gong y meditación con gong. Hasta nuestros días continúa transmitiendo el arte y el poder del gong y a la vez formando a otros gong-masters (Conreaux 2008).

El gong es un instrumento alquímico con poder de transformación por medio de su resonancia holística y, al mismo tiempo, cada gong tiene una resonancia característica. Entre sus efectos podemos citar la eliminación de toxinas y de los síntomas de stress, el equilibrio del sistema nervioso central a niveles generales, entre otros. Para Conreaux las vibraciones del gong -“gonging”- son regalos del Universo que denomina “energía libre” y resume sus efectos con dos palabras: sanación y transformación. Su nombre -gong- viene de lo que el instrumento hace: “it is what it does” (Conreaux 2008).

El gong es un instrumento alquímico con poder de transformación por medio de su resonancia holística…
Entre sus efectos podemos citar la eliminación de toxinas y de los síntomas de stress, el equilibrio del sistema nervioso central a niveles generales, entre otros.

Por otro lado, los cuencos de cuarzo son vasijas circulares elaboradas a partir de cuarzo puro, que al ser rozadas por varillas emiten pulsos acústicos de alta frecuencia vibratoria (Figura 2 C-D). La tradición dice que los cuencos de cuarzo fueron creados en la Atlántida y luego llevados a otras culturas cuando el continente desapareció. En los templos egipcios se encontraron vasijas de alabastro semejantes a los cuencos de cuarzo. Los hierofantes, sabios y sacerdotes, llevaban esas vasijas a las diferentes cámaras de los templos y de acuerdo con la nota musical con la que vibraba la vasija, se le asignaba a ese espacio sagrado un color, una geometría, una ecuación matemática y un diseño arquitectónico para crear un campo armónico de energía propicio para las ceremonias (Pietracone 2006).

Es importante destacar que el cuarzo es una sustancia muy abundante en todo el universo y por lo tanto en nuestro cuerpo. En la India, los investigadores establecieron los efectos vibratorios de los cuencos de cuarzo en relación con los chakras. Esto se sintetiza en la Tabla 1, confeccionada sobre la base de la información propuesta por Pietracone (2006).

Chakra

Nota musical

Color

Coronilla

Si

Blanco

Frontal

La

Violeta

Laringeo

Sol

Azul

Cradíaco

Fa

Dorado

Plexo solar

Mi

Amarillo

Bajo

Re

Verde esmeralda

Base

Do

Rojo rubí

Tabla 1. Correspondencia entre chakras, notas musicales y colores.

Por último, según el maestro tibetano Gwalwa Karmaza, los cuencos tibetanos emiten el sonido del vacío, que es el sonido del universo manifestándose (Figura 2 A-B). Como aleación datan de la época del buddha histórico Shakyamuni (560 - 480 años AC). Los orígenes de los cuencos tibetanos y su historia detallada se pierden en el pasado lejano y seguramente sean un regalo de la religión chamánica Bon, que existía en el Tíbet varios siglos antes de la llegada del budismo. Los cuencos tibetanos se utilizaban para la meditación y la sanación en los monasterios de monjes (Prieto 2010). En Occidente, son utilizados para armonizar y sanar, al igual que los cuencos de cuarzo y el gong.

En síntesis, el gong, los cuencos de cuarzo y los cuencos tibetanos se utilizan individualmente o en conjunto. Muchas veces se integran otros sonidos, tales como aquellos que emiten las campanas tibetanas, los tambores, el didgeridoo, las sonajas, los palos de agua, entre otros. Todos ellos impactan a las células ya que remiten al sonido ancestral del origen del universo. Por lo tanto armonizan y nos devuelven la condición original y primordial de seres libres, capaces de crear, de gestar y a la vez de auto-gestarnos del modo elegido.

Somos movimiento, vibramos con un sonido particular que nos identifica y que seguramente es la expansión de aquél, ancestral, que marcó el origen. Entonces, la propuesta es volver a la fuente original del sonido para sanar y dejar que cada célula de nuestro cuerpo escuche y dance esta música por siempre.

…el gong, los cuencos de cuarzo y los cuencos tibetanos se utilizan individualmente o en conjunto. Muchas veces se integran otros sonidos, tales como aquellos que emiten las campanas tibetanas, los tambores, el didgeridoo, las sonajas, los palos de agua, entre otros. Todos ellos impactan a las células ya que remiten al sonido ancestral del origen del universo. Por lo tanto armonizan y nos devuelven la condición original y primordial de seres libres, capaces de crear, de gestar y a la vez de auto-gestarnos del modo elegido.

Referencias citadas
Andrews, T. 1992. Sacred Sounds: Transformation through Music & Word. Llewellyn Publications. USA.

Conreaux, D. 2008. As seen in Shining Bright Magazine. Extracto de un artículo de Don Conreaux, Australia. [on line]. www.holistic-resonance.com/theway.html. [Accessed November 2010]

Gardner, K. 1990. Sounding the Inner Landscape: Music As Medicine. Caduceus Publications. Stonington, Maine, USA.

Gerber, R. 2001. Vibrational Medicine. Bear & Company Rochester. Vermont, USA.

Jung, C. G. 2002. Obra Completa volumen 9/I: Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Editorial Trotta. Madrid
Meyer, W., N. Georgia & L. Garfield-O´Brien. 2003. A Summary of Sound Therapy and Vibrational Healing Concepts Book I. http://www.healingsounds.com/. [Accessed October 2010]

Paymal, N. 2010. Pedagogía 3000 y la Expansión de la Conciencia. Hacia el desarrollo integral del Ser Humano y el Bien Común. Artes Gráficos Sagitario, La Paz, Bolivia.
 
Pearsall, P. 1998. The Heart’s Code. Thorsons. Harper-Collins, UK.

Sales, A. 2000. Tuning Forks for Healing Therapy. Positive Health): 24-28.

Pietraccone, M. 2006. Los cuencos de cuarzo fueron creados en la Atlántida. La Nación, publicado en edición impresa. Buenos Aires, Argentina.

Prieto, M. 2010. Cuencos tibetanos. [on line]. http://www.lasaludatualcance.com. [Accessed October 2010]

Datos de contacto
María Fernanda Rodríguez
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)
Instituto de Botánica Darwinion
Labardén 200  CC 22. 1642. San Isidro.
Prov. de Buenos Aires - Argentina
frodriguez@darwin.edu.ar  -  www.darwin.edu.ar

Compilación:  Mónika Betancur.

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