#35
Octubre 2008

La e-revista para los precursores de la nueva educación.
Dedicamos este trabajo a todos los niños/as del mundo y a los por venir.

 

En esta edición...

• ¿Qué necesita un bebé?
• Los bebés y la auto-estima
• Un papá feliz
• ¡Nunca se deja un bebé llorar, es torturarle!
• En Occidente
• El bebé y nuestras entrañas están de acuerdo

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Moderadora:
Noemi Paymal
(591) 772 17 913
Edición:
Miguel A. Laura
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¿Cómo recibir a los bebés de hoy? Parte III

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La propuesta de Continuum y un bebé feliz de Jean Liedloff. ¡Es genial!
¡Un bebé feliz nunca llora!... y nunca se lo deja llorar tampoco

Los siguientes  textos de Continuum son  tomados del libro de Jean Liedloff, El Concepto del Continuum. En busca del bienestar perdido y de varia página Web(http://www.obstare.com/web/editorial/libros/Continuum.htm):
                                                                                                                     
Según Jean Liedloff, el concepto del Continuum se refiere a la idea de que, para alcanzar un óptimo desarrollo:

  1. físico
  2. mental
  3. y emocional,

los seres humanos -especialmente los bebés- necesitamos vivir las experiencias adaptativas que han sido básicas para nuestra especie a lo largo del proceso de nuestra evolución.

¿Qué necesita un bebé?

Jean Liedloff demuestra magníficamente en su libro Continuum que para un bebé, estas experiencias necesarias son:

- Contacto físico permanente con la madre (u otro familiar o cuidador/a) desde el nacimiento.
- Dormir en la cama de los padres en permanente contacto físico hasta que el bebé decida lo contrario por sí mismo, lo que ocurre alrededor de los dos años.
- Lactancia materna a demanda.
- Permanecer constantemente en brazos o pegado/a al cuerpo de otra persona hasta que el bebé comience a arrastrarse o gatear por sí mismo, lo que sucede en torno a los 6-8 meses.
- Disponer de cuidadores o cuidadoras que atiendan las necesidades del bebé (Movimientos, llantos, etc.) sin emitir juicios ni invalidarlas. Sin ser centro de atención permanentemente, el bebé debe sentir que sus necesidades serán satisfechas sin problema.
- Hacer sentir al bebé y potenciarle sus expectativas basadas en que es un ser innatamente social y cooperativo, al tiempo que fomentar su fuerte instinto de autoconservación. Igualmente, es básico que el bebé sienta que es bienvenido y tomado en cuenta.

Los bebés y la auto-estima

Los bebés cuyas necesidades Continuum han sido satisfechas desde el principio, a través de la experiencia en brazos, desarrollan una gran autoestima y son mucho más independientes que aquellos a los que se les ha dejado llorar solos por miedo a que se vuelvan unos mimados o demasiado dependientes.

Un papá feliz

Raúl Cruz comenta (http://www.crianzanatural.com/detlibro.asp) sobre el libro de Jean Liedloff y su concepto de Continuum:

“Nos ha resultado maravilloso. El concepto del Continuum es algo verdaderamente simple. De esas cosas simples que impregnan todo lo que les rodea. Simplemente, alrededor de la crianza está la llave para retomar nuestro bienestar perdido, la verdadera razón de Ser-Humano, ahogado por el intelecto, limitado, empobrecido... ¡Necesitamos un nuevo despertar! Este libro puede ayudarte a abrir de nuevo los ojos a un aspecto primordial para el ser humano: la crianza”. (Cruz, 2006:ae).

La seguridad afectiva de un bebé permanece para toda la vida

Hombres y mujeres, científicos y profesionales que trabajamos en distintos campos de la vida y del conocimiento, madres y padres preocupados por el mundo en el que nuestros hijos e hijas van a crecer, hemos creído necesario hacer la siguiente declaración:

Es cierto que es frecuente que los bebés, en nuestra sociedad Occidental, lloren; pero no es cierto que sea normal. Los bebés lloran siempre por algo que les produce malestar: sueño, miedo, hambre o, lo más frecuente y que suele ser causa de los anteriores, la falta del contacto físico con su madre u otras personas del entorno afectivo.
El llanto es el único mecanismo que los bebés tienen para hacernos llegar su sensación de malestar, sea cual sea la razón del mismo; en sus expectativas, en su Continuum filogenético no está previsto que ese llanto no sea atendido, pues no tienen otro medio de avisar sobre el malestar que sienten ni pueden por sí mismos tomar las medidas para solventarlo.
El cuerpo del bebé recién nacido está diseñado para tener en el regazo materno todo cuanto necesita, para sobrevivir y para sentirse bien: alimento, calor, apego. Por esta razón, no tiene noción de la espera, ya que estando en el lugar que le corresponde, tiene a su alcance todo cuanto necesita. El bebé criado de cuerpo a cuerpo con la madre desconoce la sensación de necesidad, de hambre, de frío, de soledad y no llora nunca.
Como dice la norteamericana Jean Liedloff, en El Concepto del Continuum, el lugar del bebé no es la cuna ni la sillita ni el cochecito, sino el regazo humano. Esto es cierto durante el primer año de vida y los dos primeros meses de forma casi exclusiva (De ahí la antigua famosa cuarentena de las recién paridas). Más tarde, los regazos de otros cuerpos del entorno pueden ser sustitutivos durante algún rato. El propio desarrollo del bebé indica el fin del periodo simbiótico: cuando se termina la osificación y el bebé empieza a andar. Entonces, empieza poco a poco a hacerse autónomo y a deshacerse el estado simbiótico.

¡Nunca se deja un bebé llorar, es torturarle!

El bebé lactante toma la leche idónea para su sistema digestivo y además puede regular su composición con la duración de las tetadas, con lo cual el bebé criado en el regazo de la madre no suele tener problemas digestivos.
Cuando la criatura llora y no se le atiende, llora con más y más desesperación porque está sufriendo. Hay psicólogos que aseguran que cuando se deja sin atender el llanto de un bebé más de tres minutos, algo profundo se quiebra en la integridad de la criatura, así como la confianza en su entorno.
Los padres, que hemos sido educados en la creencia de que es normal que los niños lloren y de que hay que dejarles llorar para que se acostumbren y que, por ello, estamos especialmente insensibilizados para que su llanto no nos afecte; a veces no somos capaces de tolerarlo. Como es natural, si estamos cerca de ellos, sentimos su sufrimiento y lo sentimos como un sufrimiento propio. Se nos revuelven las entrañas y no podemos consentir su dolor. No estamos del todo deshumanizados. Por eso, los métodos conductistas proponen ir poco a poco, para cada día aguantar un poquito más ese sufrimiento mutuo.
Esto tiene un nombre común, que es la administración de la tortura, pues es una verdadera tortura la que infligimos a los bebés, y a nosotros mismos, por mucho que se disfrace de norma pedagógica o pediátrica.
Varios científicos estadounidenses y canadienses (biólogos, neurólogos, psiquiatras, etc.), en la década de los noventa, realizaron diferentes investigaciones de gran importancia en relación a la etapa primaria de la vida humana. Demostraron que el roce piel con piel, cuerpo a cuerpo, del bebé con su madre y demás allegados, produce unos moduladores químicos necesarios para la formación de las neuronas y del sistema inmunológico. En definitiva, que la carencia de afecto corporal trastorna el desarrollo normal de las criaturas humanas. Por eso los bebés, cuando se les deja dormir solos en sus cunas, lloran reclamando lo que su naturaleza sabe que les pertenece.

En Occidente

En Occidente se ha creado en los últimos cincuenta años una cultura y unos hábitos, impulsados por las multinacionales del sector, que elimina este cuerpo a cuerpo de la madre con la criatura y deshumaniza la crianza. Al sustituir la piel por el plástico y la leche humana por la leche artificial, se separa más y más a la criatura de su madre. Incluso se han fabricado intercomunicadores para escuchar al bebé desde habitaciones alejadas de la suya. El desarrollo industrial y tecnológico no se ha puesto al servicio de las pequeñas criaturas humanas, llegando la robotización de las funciones maternas a extremos insospechados. [… ]

El bebé y nuestras entrañas están de acuerdo

Deberíamos sentir un profundo respeto y reconocimiento hacia el llanto de los bebés, y pensar humildemente que no lloran porque sí, o mucho menos, porque son malos. Ellas y ellos nos enseñan lo que estamos haciendo mal.
ImagenDeberíamos reconocer lo que sentimos en nuestras entrañas cuando un bebé llora; porque pueden confundir la mente, pero es más difícil confundir la percepción visceral. El sitio del bebé es nuestro regazo; en esta cuestión, el bebé y nuestras entrañas están de acuerdo, y ambos tienen sus razones.

El colecho provee seguridad y alegría a los bebés

Finalmente, no es cierto que el colecho (La práctica de que los bebés duerman con sus padres) sea un factor de riesgo para el fenómeno conocido como muerte súbita. Según The Foundation for the Study of Infant Deaths (Fundación de Estudio de Muerte de los Infantes), la mayoría de los fallecimientos por muerte súbita se producen en la cuna. Estadísticamente, por lo tanto, es más seguro para el bebé dormir en la cama con sus padres que dormir solo. (Liedloff, 2006:ae).

Fotos: http://www.hablandodetodo.net/noticias/alimento-de-los-bebes
Y archivos Pedagogía 3000.

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